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Textos sobre chamanismo

"LA CONEXIÓN ENTRE EL CHAMANISMO
ESENCIAL Y LAS PLANTAS SAGRADAS
"

Por Karina Malpica

Psilocybe caerulescens, hongos psicoactivos
 
Una de las primeras puertas que solemos explorar pensando consciente o inconscientemente que debe haber algo más
fuera de nuestra limitada
percepción
acerca de nosotros mismos y nuestra sociedad, es la de las plantas sagradas y sus alcaloides psicoactivos (capaces de alterar el Sistema Nervioso Central).
Tripi (LSD)

¿Para qué sirven las plantas sagradas?

Las plantas y alcaloides con propiedades
psicoactivas nos permiten modificar nuestros respectivos
estados ordinarios de conciencia.
Amanitas muscaria, hongos venerados y utilizados por los shamanes siberianos
A través de ellas podemos explorar distintas:

- áreas de nuestro inconsciente personal y colectivo,
- capacidades desconocida de nuestra poderosa mente,
- alteraciones de nuestra percepción sensorial y diversos
- estados anímicos.

Es por eso que este tipo de drogas resultan atractivas para ciertas personas
y temibles para muchas otras.

¿Cómo las usábamos antiguamente?

En el contexto de los diversos cultos ancestrales, tales como el paganismo europeo y el chamanismo esencial del continente americano, inicialmente se usaron bajo el propósito de ampliar las capacidades de nuestra limitada percepción y comprensión para resolver los problemas individuales y colectivos y trascender la condición humana.

 

Cornezuelo de centeno, antecedente orgánico de la LSD e ingrediente activo del Kyqueón, bebida utilizada en los Misterios de Eleusis de la antigua Grecia

Nuestros ancestros las usaban en la auntigüedad dentro del marco de rituales iniciáticos
y celebraciones de carácter espiritual
para comulgar con lo divino,
para sanar,
para ser felices,
para comunicarse con espíritus o entidades propios de otras dimensiones,
para realizar viajes fuera del cuerpo y
para recibir conociemiento.

Botones de peyote utilizados por los huicholes y otras culturas de México y Norteamérica, de los cuales se extrae la mezcalina

¿Cómo las usamos ahora?

Aspirando rayas de cocaína extraída de las hojas de coca

Es de lamentar que
hoy en día no sea muy común que nuestro propósito al utilizarlas sea el mismo que guiaba la sabiduría de nuestros ancestros:

 

Hojas de coca que los incas utilizaban como oráculo y como alimento sagrado

el de ayudarnos a cuestionar y trascender el estado de percepción que nos mantiene infelices.

 

En nuestra cultura occidental contemporánea las desacralizamos, las industrializamos, las vendemos y solemos abusar de ellas dándoles el mismo uso que a las drogas que llamamos medicinas: el de palear los síntomas de la enfermedad de nuestra mente sin solucionar su verdadera causa.

 

Siempre que no estamos cien por ciento felices, se debe a que sufrimos algún grado de enfermedad, pues la felicidad total sólo es posible en presencia de la salud total, o sea, salud en los niveles físico, emocional y mental.
Sedantes y barbitúricos recetados por nuestros psiquiatras
Nuestra infelicidad constante o intermitente, se manifiesta en nuestras mentes, en nuestros pensamientos y emociones cotidianos.
Dependiendo de su intensidad y duración, eventualmente este malestar también nos afecta a nivel físico.

 

Desde que desdeñamos el contacto directo con Dios y con la naturaleza y preferimos rendir culto a la ciencia y la tecnología, asumimos que es imposible vivir en la felicidad total, lo cual sólo atribuimos a los santos, los locos o los iluminados que gozan del privilegio de vivir en un éxtasis permanente. El resto de nosotros hace tiempo que nos hemos acostumbrado a estar enfermos. Nos hemos acostumbrado a aceptar la infelicidad como algo normal y lo contrario resulta sospechoso para los estándares de nuestra sociedad.

Nuestros médicos y psiquiatras ortodoxos consideran que la euforia es un estado patológico, sin tomar en cuenta que etimológicamente eu significa normal, por lo tanto, nuestra ausencia de euforia, o sea nuestra disforia habitual (dis significa carencia), es lo que tendríamos que considerar como anormal.

Amapola o adormidera, fuente de alcaloides como la morfina y la heroína

Dado que oficialmente esto no es así, los únicos usos que nuestra medicina occidental considera lícitos y aceptables para los alcaloides de las plantas psicoactivas son: la supresión de las señales neurológicas del dolor corporal y las diversas manifestaciones de nuestros trastornos psicológicos.

Siempre bajo prescripción y riguroso control médico, claro está...

Los alcaloides de la amapola convertidos en anestésicos y drogas contra el dolor como la morfina

Lo más probable es que quienes nos sentimos inclinados a explorar las drogas psicoactivas, en un principio las utilizamos por una mezcla de sana curiosidad combinada con nuestro intento -consciente o inconsciente- de escapar del sufrimiento y encontrar la forma de sentirnos verdadera y constantemente felices.

Pastillas

Pero como hemos perdido de vista el conocimiento de nuestros ancestros, cuando mucho, logramos utilizarlas para cuestionar las pautas sociales que contribuyen a mantenernos en nuestro estado de infelicidad habitual, e incluso hemos llegado a efectuar algunos intentos desorganizados de rebelarnos contra él, como sucedió durante la época hippie que nos legó grandes lecciones.

Porro

Gracias a ella quedaron sentadas las bases del autocuestionamiento social, de las libertades comunitarias y del retorno a lo natural que han sido las semillas de los diversos movimientos e iniciativas de protección a la ecología, de comercio justo, etc.

Sin embargo, en la actualidad, rara vez nuestro propósito es el de utilizarlas para cuestionarnos o cambiar el estado de las cosas. La nuestra es una generación sin cadenas visibles y por lo mismo es una de las más sometidas.

Esto es así porque no siempre sabemos que existe algo más allá de la ilusión que nos muestran nuestros sentidos, porque no hemos tenido la oportunidad de enterarnos de que existe la posibilidad de salir de la dictadura de la percepción ordinaria que los antiguos llamaban el sueño, la ilusión, la dualidad, la maya, y que gracias a nuestros códigos cinematrográficos contemporáneos bien podríamos llamar la Matrix.

 

 

 

Dicho llanamente:
estamos utilizando las drogas psicoactivas
para seguir encadenados a la Matrix
pero no para salir de ella.

 

¿Existe otra forma de poder usarlas?

Sí, y afortunadamente cada vez somos más las personas que estamos interesadas en hacerlo. Gracias a Dios han subsistido reductos de gente que ha preservado las bases del conocimiento ancestral y somos bastantes los investigadores que buscamos rescatarlos, difundirlos y aplicarlos en nuestra vida cotidiana.

También es satisfactorio señalar que a pesar de los peligros y obstáculos que supone la prohibición de los principales alcaloides psicoactivos, no son pocos los psicólogos y psiquiatras que han seguido estudiándolos.

Algunos de ellos incluso han continuado empleándolos clandestina o veladamente en sus prácticas terapéuticas y han obtenido impresionantes resultados al combinarlos con los conocimientos de la psicología contemporánea.

Paralelamente estamos presenciando un resurgimiento del chamanismo, tanto del esencial como del insustancial que simplemente comercia con el turismo usufructuando las llamadas plantas sagradas, plantas de de poder o plantas maestras.

Lianas de Banisteriopsis caapi con las que se prepara la bebida ritual llamada "ayahuasca"

 

De allí la importancia de rescatar nuestras tradiciones y nuestra sabiduría ancestral, de revisar las fuentes de nuestros conocimientos místicos y esotéricos al respecto; y de allí también el apremio de revisar y replantear nuestra legislación internacional en materia de drogas psicoactivas.

 

Necesitamos abrir nuevamente los causes de la investigación pública y privada a fin de continuar estudiando y empleando estas sustancias maravillosas que pueden convertirse en poderosas herramientas de autoconocimiento bajo el contexto, el conocimiento y el propósito adecuados.

 

Las plantas y alcaloides psicoactivos no son la única vía de autotransformación, pero sí son un camino dinámico y veloz cuando sabemos emplearlas. Potencialmente nos ofrecen la oportunidad de ayudarnos a acelerar nuestro desarrollo personal y colectivo, aunque el verdadero trabajo lo tenemos que hacer fuera de sus efectos, en el día a día, como bien lo sabemos quienes trabajamos con ellas.

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Las ilustraciones de esta web son muestras del arte huichol (wixarika)

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